Los indicadores piden precaución frente al estancamiento de las exportaciones y anticipan una ardua lucha ante la posibilidad de perder competitividad.
Lo que va de 2011 no ha sido de lo mejor para la industria vitivinícola nacional. Los mercados, tanto interno como externo, han entrado en una suerte de meseta y las ventas ya no crecen como durante años anteriores. Las exportaciones de enero a setiembre de este año, comparadas con las del mismo periodo de 2010 cayeron un 3.3%.
En términos de valor y volumen, las exportaciones de vino embotellado a Estados Unidos evidenciaron una fuerte caída del segmento de vinos de menos de U$S 15 (comparando los periodos enero-agosto de 2010 y enero-agosto de 2011). Según Caucasia Wine Thinking, nuestros exportadores perdieron el 69,9% en volumen, pasando de exportar 522.389 cajas de 9 litros en 2010 a 157.000 cajas en 2011. Esto se traduce además en una caída en valor del 70,2%.
Pero no todo es alarma: como contrapartida, los vinos del segmento de 39 a 60 U$S por caja de 9 litros experimentaron un aumento del 51,1% en volumen y 47,2 en valor monetario comparando los primeros ocho meses de los años analizados.
Situación similar se presenta con las etiquetas que van de 60 a 110 U$S la caja de 9 litros, con una variación interanual positiva de alrededor de 46% en valor y volumen.
En cuanto a las ventas a Brasil, datos de Trade Map, señalan que en el período comprendido entre enero y julio de 2010, Argentina realizó envíos por 25.5 millones de dólares, mientras que en el mismo periodo de 2011, este valor fue de 26.5 millones de la moneda norteamericana. Sin embargo, el mismo relevamiento indica que el volumen comercializado bajó de 8.480.931 litros en 2010 a 7.822.417 en 2011.
Otro mercado particularmente atractivo para las bodegas argentinas es el canadiense. Los despachos de vinos destinados a Canadá han mantenido los valores de venta (1,63%), mientras que el volumen disminuyó considerablemente (-12,33%)
¿Un aumento de precios sería una solución para mejorar los números de la industria vitivinícola argentina? Los especialistas se mantienen expectantes al respecto y destacan que el mercado está reaccionando con precaución, a la espera de poder analizar con mayor precisión las reacciones de los consumidores frente a posibles cambios en los precios.
Otro indicador de gran peso para las bodegas locales es que el segmento más atractivo para los vinos argentinos (de 15 a 20 U$S por botella) es el que más terreno pierde año a año.
Párrafo aparte merecen las declaraciones de Michel Rolland, publicadas por Área del Vino: “Afuera, la competencia es fuerte y como siempre hay que competir, hacer el producto adecuado para un mercado y estar al mismo precio; pero hoy los precios del Nuevo Mundo no son mucho más baratos que los de Francia. Si Argentina sigue con la locura de la inflación y con el aumento de los salarios, en algunos años tendrá vino más caro que Francia y matará su competitividad. De hecho, no me asusta más la situación de Francia que la de otros países. Si las cosas siguen así, Francia será un fuerte competidor para los países del Nuevo Mundo en pocos años”.
En este sentido, los referentes de las principales bodegas exportadoras advierten que en el actual escenario mundial existe mucha incertidumbre, a pesar de lo cual se esperan mejores reacciones de los mercados latinoamericanos, a diferencia de los europeos y Estados Unidos, donde aún a pesar de las circunstancias, los precios de los vinos argentinos siguen siendo competitivos.
De cara a 2012, los exportadores esperan un año complicado, en especial por las circunstancias que vive la Argentina con sus peligrosos y crónicos índices inflacionarios que atentan contra la competitividad y la rentabilidad de las bodegas nacionales en un contexto internacional convulsionado por las crisis económicas de los países de la cuenca del Mediterráneo.
De todos modos, las dificultades que se prevén pueden llegar a sopesarse gracias al firme estímulo y la creciente aceptación de los vinos argentinos en los exigentes mercados internacionales.
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