El estudio fue realizado en Montreal con el objetivo de promocionar las etiquetas italianas ícono en Canadá. El mismo arrojó resultados muy importantes para la confección de la estrategia comercial de exportación.
Uno de los más destacados fue que los hombres maduros de entre 40 y 50 años prefieren el vino tinto italiano, estructurado, con cuerpo y calidad, por la que están bien dispuestos a pagar. Esto implica una concentración de la demanda en las botellas de alta gama (entre 10 y 20 dólares canadienses), interés que tiende a disminuir en los vinos más económicos (entre 5 y 10 dólares canadienses).
Por esa razón la oferta italiana se orientará hacia vinos de excelencia, y la elaboración de los "baby boomers", con productos como Amarone, Barolo, Barbaresco y Barbera.
Otro resultado interesante fue que las mujeres canadienses prefieren los vinos blancos “fáciles de beber”, mostrando propensión por etiquetas como Prosecco, Moscato y Passito. En tanto que el consumo de vino italiano también está en aumento entre los jóvenes de entre 19 a 30 años, quienes normalmente residen en las grandes ciudades.
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