Dicen que es originario de Cuba, principalmente porque este cóctel comenzó a ser mundialmente famoso a partir de un local de La Habana, llamado La Floridita, aunque siempre hay diferentes versiones sobre su posible origen.
La historia más conocida y aprobada es que debe su nombre a una playa cercana a Santiago de Cuba y a una mina de hierro que estaba en esa zona. Así, cuentan que un ingeniero americano que trabajaba en la mina inventó el trago cuando se quedó sin ginebra y necesitaba entretener a sus invitados. En vez de darles ron solo, le agregó azúcar y limón.
Además, el escritor Ernest Hemingway lo eligió como uno de sus tragos preferidos, mencionándolo en uno de sus libros: Islas en el Golfocolor.
A partir de allí en todo el mundo se lo conoce y se lo bebe con la mezcla clásica, con hielo frappé, que le otorga otro toque más interesante, y con jugo de otras frutas para variar, o todo junto.
Los más conocidos por esta parte del globo son el daiquiri de frutilla, el de durazno y el de ananá. Muy buenos. Totalmente recomendables.
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