Para el caso de pedir un vino que no resulta lo esperado, especialmente cuando ya lo hemos experimentado en otras oportunidades, y recordamos sus aromas y sabores, una de las maneras es estar informado sobre cuáles son los defectos más comunes, por ejemplo:
• Fuerte aroma a corcho, eso significa que el tapón está enmohecido y que el vino se ha contaminado de ese olor. El corcho estará visiblemente deteriorado.
• Fuerte olor y saber a vinagre. Esto ocurre porque durante el reposo del vino en botella se ha producido algún tipo de defecto en el tapón que ha permitido el contacto con el aire.
• Si es un vino blanco fresco y su color es amarillo muy intenso o tirando a marrón, esa botella seguramente no es del año o bien no ha estado bien conservada. El vino blanco tiene que ser de un color amarillo muy pálido.
• Los rosados, al igual que los blancos deben ser vinos del año, frescos, transparentes y suaves.
Con estos simples consejos será más fácil pedir el cambio de la botella, y así poder disfrutar de un muy buen vino, y de un buen momento.
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