El queso y el vino fueron desde siempre muy buenos compañeros, pero con la popularidad que ha ganado la cerveza últimamente, compite junto con el vino por la amistad de los quesos.
En la gastronomía belga es muy común la combinación de queso y de cerveza, en tanto que en países con mucha tradición vinícola como Italia y Francia, es una combinación aún resistida.
No obstante, esta combinación siempre estuvo presente en Argentina, productora de excelentes vinos, pero a la vez muy entusiasta a la hora de combinar una buena picada con una cerveza bien fría.
Para las cerveceras la unión con el queso es parte de una campaña para fomentar el reposicionamiento de la cerveza en un status similar al del vino. Al parecer el toque amargo del lúpulo logra descremar y purificar el paladar de la grasa de los quesos.
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