Con el objetivo de profundizar la cultura del vino y ayudar a disfrutar más y mejor al momento de degustar uno, la Bodega Belasco de Baquedano ha inaugurado una sala de aromas. La misma está ubicada en Luján de Cuyo, y fue emplazada en medio de 70 hectáreas de un viñedo centenario.
Se trata de un espacio de 300 metros cuadrados en cuyo perímetro se dispusieron 46 tubos de acrílico, con un enrejado en su parte superior por el que el visitante puede inhalar las más frecuentes expresiones aromáticas de vinos para agudizar la detección de las virtudes y defectos del producto.
Los aromas están divididos en primarios (procedentes del fruto), secundarios (originarios en la fermentación) y terciarios (asociados con la guarda y el añejamiento). Al mismo tiempo se agrupan en las categorías floral, frutal, vegetal, láctica, química, animal, balsámica, especiada y hasta en los defectuosos. Así se pueden inspirar fragancias propias de ciertos vinos como miel, limón, fresas, ciruelas, almendras, menta, manteca, vainilla, cedro, café, humo, tomillo y anís. También se brindan orientaciones para advertir defectos del vino como olores a hongo, vinagre y tapón de corcho.
Asimismo los responsables de este emprendimiento advirtieron que no sólo está destinado al entrenamiento de los enófilos y al atractivo turístico, sino que además fueron ofrecidas a la Municipalidad de Luján de Cuyo la posibilidad de realizar visitas guiadas gratuitas para todas las escuelas del Departamento, a fin de que los niños y los adolescentes se familiaricen con la industria vitivinícola y la cultura del vino.
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